La edición de la Copa del Rey 2025-2026 ha concluido como uno de los torneos más vibrantes de los últimos años, destacando por el regreso de la competitividad extrema en todas sus fases. Desde las primeras rondas, donde equipos modestos pusieron en aprietos a los gigantes de Primera División, hasta las eliminatorias directas, el torneo mantuvo una narrativa de superación y sorpresas. La organización en las diferentes sedes y la alta afluencia de público en cada estadio confirmaron el excelente estado de salud de una competición que sigue siendo el torneo del KO por excelencia en el fútbol español.
El camino de la Real Sociedad hacia el título fue una demostración de solidez y buen fútbol, superando obstáculos de gran calibre en cada etapa. Tras unas rondas iniciales solventadas con solvencia, el equipo donostiarra tuvo que emplearse a fondo en unos cuartos de final muy ajustados contra el Alavés y, especialmente, en unas semifinales de máxima tensión ante el Athletic Club. El derbi vasco en la penúltima instancia del torneo paralizó el norte del país, dejando actuaciones individuales memorables que permitieron al conjunto txuri-urdin sellar su pasaporte hacia la gran final de Sevilla.
La gran final disputada en el Estadio de La Cartuja fue el broche de oro perfecto, enfrentando a la Real Sociedad contra un aguerrido Atlético de Madrid. El encuentro comenzó de forma frenética con un gol tempranero de Ander Barrenetxea y se mantuvo en un equilibrio constante gracias a las respuestas ofensivas de Julián Álvarez y Ademola Lookman. Tras un empate a dos goles que persistió durante la prórroga, la final se decidió en una tanda de penaltis donde la figura de Unai Marrero emergió bajo palos para detener lanzamientos cruciales, permitiendo que el joven Pablo Marín anotara el tanto definitivo que otorgó el trofeo al club guipuzcoano.
Más allá de lo deportivo, el evento destacó por su impecable organización y el ambiente festivo que se vivió en la capital andaluza durante todo el fin de semana. Miles de aficionados de ambos equipos convivieron en las zonas habilitadas, demostrando que la Copa del Rey es una celebración social que trasciende los noventa minutos de juego. La ceremonia de clausura, con un despliegue de luces y música previo a la entrega del trofeo, cerró una jornada que batió récords de audiencia televisiva y dejó imágenes icónicas de la plantilla realista levantando la copa bajo la lluvia de confeti.
Con este triunfo, la Real Sociedad suma su cuarto título copero y asegura su presencia en las competiciones europeas y en la próxima Supercopa de España. El éxito del club de San Sebastián premia la continuidad de un proyecto deportivo basado en la cantera y en un estilo de juego reconocible que ha encandilado a los analistas durante toda la temporada. La Copa del Rey 2026 se despide así dejando un listón muy alto en cuanto a espectáculo, emoción y justicia deportiva para un equipo que buscó la gloria desde el primer minuto del torneo.


