El Super Bowl 2026 comenzó mucho antes del esperado medio tiempo de Bad Bunny. Mientras millones de espectadores afinaban la atención para el espectáculo principal, la NFL desplegó un arranque musical cargado de simbolismo, identidad local y mensajes implícitos, con Green Day como protagonista del show previo al partido.
La legendaria banda de pop-punk encabezó la apertura en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, jugando literalmente en casa. Formados en la Bahía de San Francisco en los años noventa, Billie Joe Armstrong y compañía ofrecieron un recorrido por algunos de sus himnos más reconocibles: Holiday, Boulevard of Broken Dreams y American Idiot. Un set breve, directo y efectivo, que conectó generaciones y recordó por qué Green Day sigue siendo una referencia cultural más allá de la nostalgia.
La expectativa por posibles declaraciones políticas era alta, especialmente en un contexto de marcada polarización en Estados Unidos. Sin embargo, la banda optó por dejar que las letras hablaran por sí solas, evitando consignas explícitas y manteniendo su discurso dentro de la música. Para algunos fanáticos fue una oportunidad perdida; para otros, una decisión calculada en el escenario más visto del planeta.
El pre-show también tuvo momentos de alto contenido simbólico. Brandi Carlile interpretó America the Beautiful, mientras Coco Jones dio voz a Lift Every Voice And Sing, conocido como el “Himno Nacional Negro”. Ambas actuaciones fueron leídas por muchos como un guiño a la diversidad y a posturas críticas frente al actual panorama político estadounidense. Jones, vestida de blanco, evocó inevitablemente la histórica presentación de Whitney Houston en un Super Bowl pasado, desatando elogios en redes sociales.

Minutos antes del saque inicial, Charlie Puth asumió la responsabilidad de interpretar The Star-Spangled Banner, cerrando un bloque musical que equilibró espectáculo, emoción y narrativa cultural.
Todo esto ocurrió antes de que Bad Bunny apareciera en escena. El mensaje fue claro: el Super Bowl 2026 no solo se vive en el medio tiempo, sino desde el primer acorde. Música, identidad y lectura social se entrelazaron en una antesala que confirmó que la NFL entiende el espectáculo como un relato completo, no como un solo acto.


