La historia de Lindsey Vonn sigue escribiéndose contra toda lógica médica y deportiva. A sus 41 años, la estadounidense, una de las mayores leyendas del esquí alpino de todos los tiempos, anunció que intentará competir en las pruebas de descenso y supergigante de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, pese a haber sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.

La lesión se produjo el pasado viernes tras una caída en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza), una prueba que finalmente fue suspendida por las malas condiciones meteorológicas. Vonn fue evacuada en helicóptero y los exámenes posteriores confirmaron el peor diagnóstico posible: ligamento completamente desgarrado, daño en el menisco y contusiones óseas.

Aun así, la campeona olímpica no piensa renunciar.

“Quiero hacer el descenso del próximo domingo y el supergigante del jueves 12. No descarto incluso la combinada por equipos. Hoy esquié con una rodillera, la rodilla está estable y tengo confianza en que puedo competir”, afirmó Vonn durante una rueda de prensa celebrada en el estadio olímpico de curling de Cortina d’Ampezzo.

Una carrera marcada por la resiliencia

Vonn, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2019, ya había desafiado los límites cuando regresó a la alta competencia tras cinco años retirada, con una rodilla izquierda de titanio. El curso pasado, con 40 años, volvió a subir a un podio de la Copa del Mundo, y esta temporada se ha superado aún más.

Actualmente suma siete podios y dos victorias en la Copa del Mundo 2025-2026, imponiéndose en los descensos de St. Moritz y Zauchensee, elevando su total a 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso, cifra récord absoluto en la prueba reina.

Solo Ingemar Stenmark (86) y Mikaela Shiffrin (108) superan su número total de triunfos en la historia del circuito.

Cortina, un escenario especial

Vonn llega como líder de la Copa del Mundo de descenso y tercera en la clasificación de supergigante, y apunta alto en Cortina d’Ampezzo, una de las estaciones donde más ha brillado a lo largo de su carrera, solo por detrás de Lake Louise.

“Mientras la rodilla siga estable en los entrenamientos, debería estar todo bien”, aseguró con serenidad una atleta acostumbrada a competir contra el dolor y la adversidad.

Campeona olímpica de descenso en Vancouver 2010, doble campeona mundial y ganadora de 20 Bolas de Cristal, Lindsey Vonn vuelve a demostrar que su legado no se mide solo en medallas, sino en una voluntad inquebrantable que sigue desafiando el tiempo y las lesiones.

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