Panamá se prepara para encender una nueva llama continental. Del 12 al 25 de abril de 2026, el país canalero será sede de los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, un evento que reunirá a más de 2,000 atletas entre 14 y 19 años, confirmando que el futuro del deporte regional ya tiene fecha, escenario y protagonistas.
Será la cuarta edición de esta cita juvenil organizada por ODESUR, heredera de un camino exitoso que comenzó en Lima 2013, continuó en Santiago 2017 y se consolidó en Rosario 2022. Tres capítulos que dejaron huella y que ahora entregan el testigo a Panamá, llamada a escribir su propia página dorada.
Durante dos semanas, 15 países competirán por el honor deportivo y el crecimiento colectivo: Argentina, Aruba, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Curazao, Ecuador, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Surinam y Venezuela. Más allá de banderas y medallas, el verdadero triunfo será la convivencia, el aprendizaje y la proyección de una generación que sueña en clave olímpica.

El programa deportivo refleja diversidad, modernidad y tradición. Desde disciplinas clásicas como atletismo, natación, gimnasia, boxeo y fútbol, hasta formatos urbanos y emergentes como básquet 3×3, flag football y surf. En total, una constelación de deportes que incluye ajedrez, bádminton, béisbol, esgrima, judo, karate, levantamiento de pesas, taekwondo, triatlón, tenis, tenis de mesa, ciclismo, lucha, futsal, golf y tiro con arco. Un menú competitivo que pondrá a prueba talento, carácter y disciplina.
Las sedes confirman la ambición del proyecto: la Ciudad Deportiva Irving Saladino, el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Pandeportes, el Complejo de Tenis Fred Maduro, el Figali Convention Center, la Playa Venao y el Club de Golf de Panamá. Espacios que conectan ciudad, naturaleza y alto rendimiento, proyectando a Panamá como un escenario deportivo integral.
Pero si hay un hito que marca un antes y un después es la primera Villa Suramericana de la Juventud. Por primera vez, todas las delegaciones compartirán una misma sede, fortaleciendo el espíritu de hermandad y dejando una huella de sostenibilidad, eficiencia logística y reducción de la huella de carbono. Un mensaje claro: el deporte del futuro también es responsable con el presente.
Nada de esto sería posible sin el corazón humano del evento. Más de 1,600 voluntarios ya forman parte de esta aventura, y las inscripciones siguen abiertas para quienes deseen vivir los Juegos desde dentro, siendo protagonistas silenciosos de una experiencia transformadora.
Panamá 2026 no será solo una competencia. Será un punto de encuentro, una plataforma de sueños y un laboratorio del olimpismo joven suramericano. La cuenta regresiva ya comenzó y el continente observa. La juventud está lista. Panamá también.



