La selección española de gimnasia trampolín vivió un campeonato para el recuerdo en el Mundial de Pamplona 2025, donde consiguió el mejor resultado de su historia: una medalla de oro y otra de bronce, además de una destacada actuación individual que emocionó al público del Navarra Arena.
La gran protagonista fue Melania Rodríguez, que se coronó campeona del mundo en la modalidad de DMT individual, firmando un ejercicio impecable que le dio el oro y consolidó su estatus como referente internacional. A su triunfo se sumó el bronce por equipos logrado junto a Marta López y Loreto Tuñón, un éxito colectivo que permitió a España cerrar el campeonato en la sexta posición del medallero general.
El broche lo puso Jorge Martín Ávila, que rozó la hazaña en la final individual masculina. Con una brillante rutina y una puntuación de 60.410, el madrileño finalizó quinto del mundo, quedándose a menos de medio punto del podio en una final de altísimo nivel. Su actuación, arropada por una afición entregada, simbolizó el gran salto competitivo que vive la gimnasia española.
Por su parte, China reafirmó su dominio internacional al adjudicarse tres de los cinco oros en juego durante la jornada final, con victorias en el equipo all around, y los títulos individuales de Wang Zisai (masculino) y Yicheng Hu (femenino). Ambos gimnastas se convirtieron en figuras centrales de un Mundial que reunió a las potencias de la disciplina en suelo español por primera vez.
En la prueba femenina individual, Hu se impuso con 57.350 puntos, apenas 20 centésimas por delante de la japonesa Hikaru Mori, mientras que la canadiense Sophiane Methot completó el podio. En la categoría masculina, el oro fue para Wang Zisai, seguido del estadounidense Rubén Padilla y del japonés Hayato Miyano.
En trampolín sincronizado, los bielorrusos Ivan Litvinovich y Andrei Builou se llevaron el título mundial, mientras que en la rama femenina, la dupla japonesa Hikaru Mori – Saki Tanaka conquistó el oro con una ejecución sobresaliente.
El Mundial de Pamplona cerró así con un balance histórico para España: dos medallas, una campeona del mundo y un finalista entre los cinco mejores, logros que confirman el crecimiento del trampolín español y dejan un mensaje claro: el futuro ya está en el aire.


